Divorcio con bienes Madrid

A lo largo del matrimonio, los cónyuges pueden haber adquirido propiedades, activos o deudas. Habrá de realizarse un estudio tanto de este patrimonio colectivo como del régimen económico bajo el cual se ha adquirido. Así podrá luego hacerse el reparto que proceda, de la forma más equitativa posible y conforme a los acuerdos a los que haya llegado la pareja.

Los dos regímenes económicos matrimoniales más frecuentes bajo los que se encuentra englobado el patrimonio de los cónyuges son, o bien la sociedad de gananciales, o la separación de bienes.

Empezamos con la separación de bienes, que es la más práctica y sencilla. Generalmente, hay que pactarla a través de las capitulaciones matrimoniales porque al casarse el régimen económico matrimonial general es el de la sociedad de gananciales. La separación absoluta de bienes consiste en que todo lo que los cónyuges adquieran a lo largo de su matrimonio, así como sus propios salarios o incluso deudas y créditos personales, lo obtienen de forma privativa, es decir, que pertenece exclusivamente a un solo cónyuge. Decimos que se trata de la modalidad más útil y conveniente, porque de esta forma no se mezclan los patrimonios que vayan generando independientemente cada uno. A no ser que exista expreso deseo de hacerlo, en cuyo caso los cónyuges pueden adquirir por mitad una propiedad o abrir una cuenta bancaria común.

Abogado divorcio con bienes

La sociedad legal de gananciales es el régimen económico matrimonial que surge cuando dos personas se casan en España, siempre que no sea en Cataluña o Baleares. A partir de ese momento de las ganancias y deudas que obtengan por separado, normalmente, formarán parte de la sociedad ganancial existente entre ellos. A no ser que se las adquieran a través de algunos medios por los cuales resulten ser privativas, como por ejemplo una herencia o una indemnización por daños y perjuicios (artículo 1346 del Código Civil).

Esta sociedad de gananciales se disuelve por divorcio, pero no desaparece el período durante el cual estuvo vigente. Si la sociedad ha adquirido bienes o deudas hay que liquidarla. Se liquida a través de una operación jurídica: liquidación de la sociedad ganancial.

Habrá de realizarse un inventario, donde en primer lugar aparecerá el activo de la sociedad: todos los bienes muebles o inmuebles, cuentas corrientes, derechos… En segundo lugar aparecerá el pasivo de la sociedad: todas las cargas, deudas, hipotecas, créditos adquiridos indistintamente por cualquier cónyuge… La siguiente operación es restar el pasivo al activo y obtendremos una cantidad a la que llamaremos: importe líquido de la sociedad de gananciales. Esta cantidad corresponde por mitad a los cónyuges.

Después viene el momento en que se hacen las adjudicaciones a los cónyuges, tanto de bienes como de deudas. Hay que tratar de que queden igualados en las mismas. Así que por un lado se expresará el nombre y apellidos de un cónyuge juntos a sus adjudicaciones. Por otro lado se hará lo mismo con el otro cónyuge. Finalmente, se manifestará que han quedado satisfechos con las adjudicaciones realizadas y que expresan no tener nada más que reclamarse entre ellos en el futuro.

Esta liquidación de la sociedad de gananciales se puede hacer en cualquier momento: durante el matrimonio, con anterioridad al divorcio, son simultaneidad al mismo o con posterioridad a la disolución del vínculo matrimonial. Si se realiza con simultaneidad al divorcio, habrá de hacerse en el propio convenio regulador. Si se realiza antes o después del divorcio, hay que elaborarla a través de una Notaría.

En caso de que los cónyuges hayan adquirido una propiedad inmobiliaria con carga hipotecaria, y resulte que uno de ellos pretende adjudicarse tanto el inmueble como la hipoteca, habrá de realizarse la liquidación de la sociedad ganancial o extinción del proindiviso (en caso de separación de bienes) a través del Notario. Además, la entidad bancaria deberá comparecer en la Notaría para liberar a uno de los cónyuges de su condición de prestatario-deudor y así pueda quedar fuera de aquella hipoteca. La escritura que concierne a esta operación de liberación por parte del banco se llama: novación.