Divorcio con hijos en Madrid

Los progenitores con hijos menores de edad o mayores incapacitados deberán realizar una modalidad de divorcio que va profundizar en los intereses paternofiliales. Garantizando así que, tras la ruptura de la vida en común de los padres, los hijos que aún no han alcanzado la mayoría de edad vean protegidas sus necesidades básicas.

Los menores de edad no tienen la capacidad legal necesaria para poder pronunciarse sobre los pactos a los que han llegado sus progenitores. De manera que aparece la figura del Fiscal de Menores, cuya función es asegurar que los acuerdos que versen sobre los menores de edad sean conformes a la legislación que regula la atención sobre los mismos, permitan cubrir unos gastos básicos y se respete el derecho de ambos padres a seguir comunicándose con ellos.

El primer pacto que aparece respecto de los menores es la patria potestad, que será compartida por ambos progenitores. Consiste en el derecho y obligación de ambos padres a atender y educar a sus hijos conforme a su personalidad. Viene regulada en el artículo 154 del Código Civil:

Los hijos no emancipados están bajo la potestad del padre y de la madre. La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y comprende los siguientes deberes y facultades:
1º Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarles y procurarles una formación integral.
2º Representarlos y administrar sus bienes.

Los siguientes acuerdos referentes al menor de edad encuentran su fundamento en la custodia. Lo habitual es que a un progenitor se le atribuye la custodia del menor y, a cambio, el otro tiene derecho a un régimen de visitas, comunicaciones y estancias con el mismo. En cuanto a la custodia, el progenitor que la obtenga tendrá a su vez derecho indirecto al uso de la vivienda y a una pensión de alimentos en virtud de la misma. El uso de la vivienda siempre se atribuye al menor de edad, y en virtud de su custodia al progenitor custodio. Asimismo aparece la necesidad de determinar una pensión alimenticia para sufragar una parte de los gastos del menor que correspondan al progenitor no custodio.

Es evidente que el padre que tiene la custodia del hijo, va a permanecer la mayor parte del tiempo con el mismo, por lo tanto al progenitor no custodio hay que favorecerle con el régimen de estancias y visitas más amplio posible. La norma general y la práctica común establecen que sean fines de semana alternos y vacaciones partidas. Pero podrá ampliarse en tantos días más como acuerden los padres.

Abogado divorcio con hijos

Si bien es cierto que muchos tribunales europeos acuerdan custodias compartidas, en la práctica no resulta tan sencillo su desarrollo. Para que exista una custodia compartida es importante que los domicilios de ambos progenitores, así como el centro académico de menor, estén tan próximos entre sí como sea posible. Sobretodo si el menor tiene menos de 12 años y va a tener que desplazarse regularmente cada mes de un lugar a otro. Como mínimo, el intercambio de los turnos puede ser semanalmente. Pero lo ideal para este caso es que fuera por quincenas alternas, para que los menores pasen el máximo tiempo posible en una vivienda concreta.

En cualquier caso, la custodia compartida parece resultar cómoda para los progenitores, pero un trastorno para los menores que pasan a vivir de forma itinerante en dos domicilios distintos. No parece atractivo para el Fiscal que estos menores no tengan un hogar estable. Deben cambiar de dormitorio habitual y entorno doméstico con tanta regularidad que puede suponer un incordio para el desenvolvimiento cotidiano de sus quehaceres diarios. Sin duda es mucho más aconsejable que permanezcan siempre en una vivienda concreta, bajo la responsabilidad de un progenitor custodio, y que no pierdan el contacto con el otro progenitor gracias a las estancias, visitas y comunicaciones regulares con el mismo.

Hay supuestos en los que, dentro de la custodia compartida, los progenitores pasan a compartir también la vivienda. Habida cuenta de que suelen haberla adquirido en propiedad y puede también existir una carga hipotecaria sobre la misma. Es perfectamente válido este acuerdo. Pero hay que considerar que puede generar problemas en cuanto a la intimidad, la limpieza de la vivienda, futuras nuevas parejas de los copropietarios y cualquier otro que conlleve compartir una vivienda con alguien cuya relación sentimental hemos dado por finalizada.

En lo que se refiere a la pensión de alimentos del hijo, no existe una cantidad determinada que deba pasar el padre en función del número de hijos que tenga. El importe de la pensión de alimentos es casuístico, es decir, dependerá siempre de las necesidades y posibilidades de cada familia. El Código Civil, en su artículo 146, regula lo siguiente:

La cuantía de los alimentos será proporcionada al caudal o medios de quien los da y a las necesidades de quien los recibe.

Es natural que con una ruptura matrimonial, los gastos aumenten, al tener que fijar los cónyuges su nuevo domicilio por separado y afrontar así nuevos desembolsos. En la práctica, de lo que se trata es de mantener, en la medida de lo posible, el nivel de vida que los menores habían tenido hasta ahora. Por ejemplo, si han asistido a un colegio privado, que no se les cambie a uno público por motivo del divorcio. Que se organice la economía familiar de manera que pueda continuar sufragando los gastos necesarios de los hijos dependientes del matrimonio.

Frecuentemente el interrogante que surge sobre la cifra de pensión alimenticia tiene que ver con el futuro de la misma. ¿Qué sucede si dentro de unos años el progenitor no custodio se queda sin trabajo o ve reducidos considerablemente sus ingresos? Está previsto en el Código Civil que esta circunstancia suceda. Concretamente en el artículo 147:

Los alimentos… se reducirán o aumentarán proporcionalmente según el aumento o disminución que sufran las necesidades del alimentista y la fortuna del que hubiere de satisfacerlos.

¿Hasta cuándo debe satisfacerse la pensión de alimentos? La legislación manda que sea hasta que los hijos no hayan terminado sus estudios por causa que no les sea imputable. Es decir, un hijo mayor de 18 años puede estar en plena etapa universitaria y necesitar aquel apoyo económico para poder obtener la licenciatura o formación correspondiente. ¿Pero qué sucede si después continúa formándose y decide iniciar un oposición o equivalente? Este asunto se resolvería según pactasen fuera del convenio los progenitores puesto que sería controvertido continuar pasando la pensión durante una etapa tan indeterminada que puede prolongarse durante años. En muchos convenios los padres estipulan que la pensión alimenticia se recibirá hasta que los hijos sean independientes económicamente o hasta que cumplan los 24 o 25 años, en cualquier caso. Acuerdo además que frecuente y plenamente razonable.