Pensión Compensatoria y de Alimentos en Madrid

Cuando se produce una ruptura conyugal o familiar pueden surgir necesidades económicas, previsibles para el futuro, donde conviene pactar a través de estipulaciones, concretas y con funcionamiento automático, para dar protección al desarrollo futuro de los gastos necesarios para el satisfactorio funcionamiento de la familia. Es por ello que existen dos pensiones, que aparecen en muchas rupturas matrimoniales, cuyo objetivo es regular un desembolso económico entre dos obligados que está custodiado en un convenio regulador aprobado por sentencia firme.

La pensión alimenticia es la que se acuerda con más frecuencia cuando existen hijos menores de edad, incapacitados o simplemente que sean dependientes del matrimonio. Se trata de facilitar una cantidad económica periódica al cónyuge custodio para que pueda afrontar los gastos ordinarios de los hijos. Esta obligación corresponde al cónyuge no custodio, que a cambio de no tener que sufragar los gastos directos de sus hijos debe abonar una proporción de los mismos al cónyuge que sí debe afrontarlos diariamente.

Es el Código Civil quien determina la existencia de la pensión de alimentos, en sus artículos 142 y 143. ¿Qué se entiende por pensión de alimentos de los hijos? Serán los gastos ordinarios para el normal desarrollo de la vida de los hijos. El 142 habla de “sustento, habitación, vestido, asistencia médica… educación e instrucción”. Por lo que debemos pensar en todos los gastos derivados del uso de la vivienda que correspondan a los hijos: su parte proporcional de luz, agua, gas, teléfono, internet y cualesquiera otros que estén relacionados. Así como su educación escolar o universitaria en sentido amplio: matrículas, clases de repaso, transporte, comedor… Todo ello hasta que no hayan terminado sus estudios por causa que no les sea imputable o en todo caso hasta los 24 o 25 años, que suelen marcar como límite la mayoría de los progenitores en sus convenios.

Abogado pensión Compensatoria y de Alimentos

Hay que diferenciar de la pensión de alimentos aquellos gastos extraordinarios que previamente pueden haber acordado los progenitores en su convenio. Se trata de gastos que no forman parte de la pensión de alimentos por tener una naturaleza imprevisible y necesaria, que surgen a los largo de la vida del menor y que deben ser abonados por mitad por ambos progenitores. Suelen ser gastos elevados y por ello la pensión de alimentos sería insuficiente para costearlos. Puede tratarse, por ejemplo, de unas gafas graduadas porque al menor se le ha detectado miopía o una ortodoncia que no cubre la seguridad social.

Es determinante avisar al otro cónyuge antes de comprometer el gasto, para que pueda opinar al respecto e intervenir si conoce un lugar donde sea más económico realizar el encargo o incluso poder posponer el gasto o acordar en qué momento hay que abonarlo. Por ello es bueno obtener el consentimiento del otro progenitor por escrito antes de realizar el gasto extraordinario. Sobretodo si es previsible que en el futuro pueda haber evasión o discusión al respecto. En los tribunales, solicitan prueba documental si exigimos el abono de este tipo de gastos realizados.

Sobre otro fundamento distinto y a veces paralelo al anterior se sostiene la aparición de la pensión compensatoria. Es una obligación económica que se encuentra regulada en el artículo 97 del Código Civil. La causa que da lugar a la misma es la manifestación de una situación notable de desigualdad económica con la ruptura del matrimonio: “el cónyuge al que el divorcio produzca un desequilibrio económico en relación con la posición del otro…” Tiene que ser un desequilibrio fuerte, no basta con que uno gane más que otro. Esta necesidad surge cuando un cónyuge no trabaja y está desempleado, el otro gana una cantidad elevada y además es el que ha venido sosteniendo las cargar económicas hasta el momento del divorcio. Es entonces cuando, tras la ruptura, hay que dar una continuidad inmediata a las necesidades económicas del cónyuge que merece un equilibrio puntual.

Una pensión compensatoria no sirve para el mantenimiento indeterminado de uno de los cónyuges, sino que es un remedio ocasional para que durante cierto tiempo pueda seguir adelante, hasta que encuentre nuevos medios para dar continuidad a sus necesidades económicas. Por ello hay muchas formas de acordar esta pensión y en cualquier caso cuando es periódica tiene una duración determinada.

La pensión compensatoria puede presentarse en tres formas distintas:

  1. A través de una cantidad económica periódica (normalmente, por tiempo determinado)
  2. En un único pago, es decir, se realiza el abono de una cifra concreta en concepto de pensión compensatoria de una sola vez y queda así liquidada
  3. Por medio de los frutos de un bien inmueble: se acuerda que se reciban los rendimientos de una finca por un periodo de tiempo